Crímenes y delincuencia

Regresan los ladrones de tumbas

(Artículo publicado en la revista Más Allá de la Ciencia de Abril de 2013)

La crisis económica está provocando que reaparezcan delitos que creíamos olvidados, como el robo de tumbas.

A mediados del pasado marzo, dos funcionarios del cementerio de la localidad guipuzcoana de Éibar fueron detenidos por la Ertzaintza tras comprobar que vendían piezas dentales de oro y joyas procedentes de cadáveres.

Según fuentes del Departamento de Interior del Gobierno Vasco, los detenidos responderían a las iniciales O.C.I., de 32 años, y A. M.B.G., de 43 años, y habrían sido puestos en libertad tras la confesión de los cargos en comisaría.

Al parecer, las pesquisas policiales comenzaron al detectar, en una de las inspecciones rutinarias que se realizan en los comercios de compraventa de oro, un aumento significativo de dientes de oro provenientes de transacciones realizadas por las mismas personas. En concreto, 8 por parte de uno de los funcionarios, y 7 el otro, contabilizándose unos cien objetos de oro.

Los detenidos reconocieron que estas sustracciones se producían al proceder a la apertura periódica de nichos y tumbas para su reparación o vaciado y especialmente durante la remodelación del camposanto – que se está llevando a cabo en la actualidad -, por lo que serán imputados por una falta de apropiación indebida, al no considerarse que pueda tratarse de un delito de profanación.

El artículo 526 del Código Penal español establece que

el que, faltando al respeto debido a la memoria de los muertos, violare los sepulcros o sepulturas, profanare un cadáver o sus cenizas o, con ánimo de ultraje, destruyere, alterare o dañara las urnas funerarias, panteones, lápidas o nichos, será castigado con la pena de prisión de tres a cinco meses o multa

Julio Corral San Román.

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