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Entrevista para “Lo mejor del País Vasco”

Entrevista para “Lo mejor del País Vasco” en Enero de 2018

Locos que no lo parecen es la novela presentada por el investigador Julio Corral San Román, que nos habla sobre el famoso asesino alavés Juan Díaz de Garayo.

Conozco a Julio desde hace años, y si algo puedo enfatizar de él, es su pasión por la literatura y la investigación.

Está claro que Julio tiene un futuro brillante, y estoy muy seguro de que nos deleitará con numerosas historias misteriosas, que aún están por contar…

Julio, cuéntanos ¿Cómo comienza la aventura de escribir una novela sobre el Sacamantecas Juan Díaz de Garayo?

En realidad, esta novela comenzó hace ya más de diez años. Por aquel entonces descubrí que un asesino tan famoso, había vivido en la misma ciudad que yo. Desde ese momento empecé a investigar su figura, pero sin ninguna intención de publicar nada… solo por conocerlo.
Sin embargo, hace un año, la editorial “Las modernas” me propusieron novelar su historia, y dado que contaba con los datos necesarios, me lancé a ello, y he aquí el resultado.

Supongo que durante este tiempo te has acostado y levantado pensado en el “Sacamantecas“. ¿Cómo ha sido esta “convivencia” para comprender o por lo menos adentrarse en las inquietudes de este temido hombre?

Así es. No solo me acostaba y me levantaba con El Sacamantecas, sino que muchas veces incluso soñaba con él.
Es difícil llegar a comprender a una persona que actuó con tanta brutalidad, pero llegó un momento en el que fui capaz de entender su locura y su forma de actuar. No digo que le pudiera justificar, pero cuando menos, conseguí adivinar qué es lo que se le pasaba por la cabeza, y el modo en que se justificaba.

Muchas cosas se han dicho sobre Juan Díaz de Garayo. Como por ejemplo que cometió más crímenes que Jack el Destripador… ¿Es cierto?

Garayo ha pasado a la historia por muchas cosas, y no todas son ciertas. Se ha dicho que ha sido el más prolífico, o el primer asesino en serie, pero tan solo fue un criminal más. La diferencia, además de la crueldad de sus actos, estriba en que utilizó la figura de los sacamantecas para intentar despistar a las autoridades. Llegó un momento en el que la verdadera historia y los cuentos se entremezclaron, creando al sacamantecas que ha llegado a nuestros días.

Sin duda alguna, sus crímenes dieron mucho de que hablar durante años. Algunos lo consideraban un monstruo infrahumano, de gran fuerza, con poder maléfico, tal como afirmó la prensa francesa…
¿Estamos  hablando quizás, de un hombre desequilibrado con algún tipo de minusvalía, más que de un asesino en serie?

Hoy no cabría duda alguna y se le habría sido declarado loco. Pero a finales del siglo XIX no se concebían las enfermedades mentales como atenuantes en los juicios. Precisamente su caso fue el punto de partida para una reforma en el sistema jurídico español que sentó las bases para las leyes que nos rigen hoy en día.
A nivel social también inicio un intenso debate en la sociedad sobre la pena de muerte. Por un lado estaban quienes entendían la muerte del preso como una especie de venganza, y quienes consideraban que habría sido más útil su internamiento en un centro psiquiátrico, donde se le podría estudiar.

¿Se sabe si cometió él todos los crímenes o pudo tener algún imitador? Lo pregunto por que el 1 de noviembre de 1878, Garayo tuvo un forcejeo con la “Molinera de las Trianas“, y ella pudo desembarazarse de él y salir huyendo. Lo arrestaron, y el tiempo que estuvo en la cárcel, debió de medir mucho sus palabras, para no dar pistas a la justicia. Lo que me hace pensar que quizás, fuese más inteligente de lo que se piensa.

Era una persona de gran inteligencia, aunque sin ninguna formación académica y nula moralidad. En la novela es posible descubrir el inmenso ingenio del que hizo gala a lo largo de su vida, y no voy a negar que muchas veces llegó a sorprenderme.
Supongo que si hubiera sido asesorado, no habría confesado todos sus crímenes, pero así lo hizo. No solo aquellos por los que se le juzgaron, sino también el resto, e incluso los intentos fallidos y los que no habían llegado a la opinión pública.
Hubo personas que le visitaban en la cárcel y a cambio de una propina les relataba sus crímenes. Podríamos pensar que esto le hizo inventarse algunas cosas para obtener más beneficios, pero lo que es innegable es que conocía muchos datos que solamente podría saber el verdadero asesino. No hay ninguna duda a ese respecto, y está claro cuales fueron fruto de imitadores.

Comentaban también que pernoctaba en cuevas situadas en el Batán, que comunicaban con las del parque de La Florida… ¿Es cierto? ¿Ó, más bien una leyenda popular para que los jóvenes llegasen pronto a sus hogares?

Esa es una más de las leyendas sin ningún fundamente que han pasado a la historia. También se decía que realizaba extraños rituales en un dolmen, o que fue detenido porque una niña dijo que era muy feo… pero a base de repetirlo una y otra vez, muchos han pensado que eran reales.
Hay que tener en cuenta que no todo el mundo sabía leer y escribir, y por tanto, muchas veces las noticias se transmitían de forma oral. Cada persona siempre intenta añadir un pequeño detalle que le de más énfasis a su versión, y esto lleva a deformar la verdad hasta hacerla irreconocible.
Lo más sorprendente es que la realidad de lo ocurrido es mucho más brutal que la de los cuentos que nos han llegado.

La novela, no solo se centra en la figura de Díaz de Garayo, si no también en las víctimas. No estoy muy seguro, pero creo que eres el primer autor que habla de ellas. Corrígeme si me equivoco…

Así es. En prácticamente todo lo que se ha escrito hasta ahora se mencionaban únicamente a las dos últimas víctimas y las iniciales y apodos del resto.
La prensa y el libro de Ricardo Becerro de Bengoa, es como las nombraban, y tan solo en las trascripciones de las conferencias que dieron los médicos aparecían sus verdaderos nombres.
Me parecía muy importante ponerles nombre y apellidos, pues es vergonzoso que se las tratara como simples datos anecdóticos. Merecían ese reconocimiento.
Pude confirmar sus datos a través de las inscripciones en el registro civil y del cementerio de Santa Isabel de Vitoria-Gasteiz. Por cierto, una cosa curiosa y que no he comentado hasta ahora, es que durante la investigación descubrí que todas estas mujeres fueron enterradas muy cerca de su asesino.

Gracias Julio por esta entrevista y espero que la segunda parte de Locos que no lo parecen, llegue a  nuestras manos muy pronto.

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