Curiosidades de la historia

La tumba de los pastores de Belén está en España

Retablo representando el nacimiento de Jesús

Retablo representando el nacimiento de Jesús

(Artículo publicado en la revista “Voces del otro lado” de Diciembre de 2013)

Se acerca la Navidad, y en breves días, en muchos lugares empezarán a colocarse las figuritas de los belenes. Entre ellas, la mayoría incluirán, junto a la Virgen, San José, el niño, y la mula y el buey, las de unos pastorcillos, cuyo origen podemos encontrar en el evangelio de San Lucas.

Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turnos durante las noches su rebaño.

Se les presentó el ángel del Señor y la gloria de Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor.

El ángel les dijo: “No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy en la ciudad de David un salvador, que es el Cristo Señor. Y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”.

Y de pronto, se junto con el ángel una multitud del ejercito celestial, que alababa a Dios, diciendo: “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace”.

Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Seños nos ha manifestado”.

Fueron a toda prisa y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño.

Placa del Campo de los Pastores

Placa del Campo de los Pastores

Puede que hoy, la importancia de estos pastores se reduzca básicamente a la de un elemento de la decoración navideña, pero hubo un tiempo en el que la devoción por ellos era tal, que se levantó un santuario en el lugar donde fueron enterrados, conocido como “El Campo de los Pastores”. No en vano, fueron las tres primeras personas en adorar a Cristo y forman parte del santoral.

Un ejemplo de ello lo encontramos en el libro “De Locis Santis”, escrito por Adomnán, el Abad de Lona (Escocia), donde se hace mención a la visita que hizo el Obispo Arculfo a Tierra Santa en el siglo VII.

Visité, dijo, las tres tumbas de los pastores, que están enterrados en una iglesia cerca de la Torre de Gader, que está aproximadamente a mil pasos al este de Belén. A estos pastores, cuando el Señor nació, el brillo de la luz angelical les inundó en ese lugar, que está cerca de la Torre del Rebaño, y allí se construyó una iglesia que alberga las tumbas de los pastores.

La anunciación del ángel a los pastores

La anunciación del ángel a los pastores

En 1099, los cruzados decidieron construir un santuario sobre las ruinas de la iglesia Der er-Ruat, en la aldea de Beit-Sahur que protegiera las tumbas de Isacio, Josefo y Jacobo, que así se llamaban los pastores, y se hallaba ubicado en el lugar denominado Gloria in Excelsis.

La iglesia original, que había sido abandonada, fue construida en el siglo V, y ampliada notablemente en el siglo siguiente, aprovechando para el ábside, piedras de la construcción de Constantino, de la Basílica del Nacimiento.

A partir de aquí comienza una mezcla de leyenda, historia, misterio y fantasía, que han perdurado hasta hoy en la tradición cristiana. No obstante, con ello no quiero afirmar ni desmentir la versión que ha llegado a nuestros días, sino simplemente, poner sobre aviso al lector a este respecto y que sepa que está documentado y que no.

Al parecer, cuando los cristianos se dieron cuenta de que las tropas musulmanas acabarían por reconquistar los Santos Lugares, intentaron proteger todas las reliquias que pudieron.

 

Ilustración de Marian Tarazona

Ilustración de Marian Tarazona

Uno de esos caballeros, un salmantino llamado Micael Dominiquiz, apodado “el Bletisiano” se encontraba en Jerusalem participando en las cruzadas, y casualmente dio con los huesos de estos tres santos. Preocupado por su futuro, decidió trasladarlos hasta Ledesma, su localidad natal.

 

Sea o no sea cierto, lo que es evidente es que muchas personas ilustres visitaron Ledesma para rendir culto a estas reliquias, que fueron depositadas en la iglesia de San Pedro.

Incluso, se creó una cofradía encargada de su custodia. Precisamente, no hace demasiado tiempo se localizó en los archivos vaticanos un Breve Papal de Inocencio XI, que concedía indulgencias plenarias a los miembros de dicha cofradía y que fue redactado en 1677.

A la cofradía bajo la advocación de los Santos Jacobo, Isacio y Josefo, canónicamente erigida y fundada en la iglesia parroquial de San Pedro de la villa de Ledesma, diócesis de Salamanca

Tras ser destruido el templo por un incendio, el 16 de julio de 1864, el obispo de Salamanca trasladó el arca a la nueva iglesia de San Pedro y Fernando, colocándolas en el interior del altar mayor, donde permaneció cerrada con llave, hasta que poco a poco, la historia de este cofre y los restos que contenía, se fue olvidando, llegando un momento en el que se dudó de que en algún momento hubiera existido realmente.

Pero en el año 1965, se iniciaron unas obras de restauración en la citada iglesia, apareciendo una caja de madera con forma de ataúd, forrada con piel y claveteada. En su interior, cubierto con seda blanca, se hallaron unos huesos, tres cráneos, una pequeña pala, una cuchara de madera, unas tijeras de hierro, un pedazo de calzado de piel, varios trozos de un zurrón, y un manuscrito en el que podía leerse:

Arca con los huesos de los pastores

Arca con los huesos de los pastores

De (algo tachado e ilegible) los gloriosos Josefo, Ysacio y Jacobo, pastores de Belén que merecieron ver y adorar los primeros a Cristo Dios y hombre recién nacido en el Portal

Pocos han sido los estudios realizados, pero la mayoría de ellos han estado encaminados a desmentir la autenticidad de los restos. Precisamente, es sobre este último documento sobre el que existen muchas dudas, pues se ha catalogado como del siglo XIX.

Sin embargo, en una visita realizada por el obispo Andrés Josef del Barco en 1786, se levantó un acta de Reconocimiento de los huesos que se dicen de los pastores que adoraron al Niño Dios en Belén” y cuyo inventario se componía de:

Una caveza entera; media hecha tres cascos; cuatro huesos grandes de canillas; diez pedazos de calabera; veinte y quatro costillas, y una mandíbula; catorce huesos medianos; qince de espinazo; siete pedazos de costillas pequeñas; tres pedazos pequeños de cuero; dos pedazos pequeños que parecen de corteza de arbol; tres pedazos de lienzo; una cuchara pequeña de palo quebrada por el cabo; un pedazito de hueso liado en un papel pequeño; otro más pequeño liado en otro papel sin rótulo; un ojo al parecer, liado en un papelito; en otro papel maior varios pedazos de heuso sin rótulo; un pedazo de palo desconocido; unas tixeras grandes, un papelito con las inscripción siguiente “De los gloriosos Josefo, Ysacio y Jacobo Pastores de Belén, que merecieron ver, y adorar los primeros á Christo Dios y hombre recién nacido en el Portal”

Es posible, pues no soy quien para desmentir lo que los especialistas dictaminan, que efectivamente, el papel que acompaña en la actualidad la urna pertenezca al siglo XIX, pero en todo caso, y puesto que su texto es prácticamente idéntico al que quedó constatado en el inventario, que se trate de una copia que reemplazara a la original… seguramente deteriorada por la falta de unas adecuadas condiciones de conservación.

Estoy convencido de que alguno de los lectores de este artículo, se habrán sorprendido al conocer que en nuestro país, se encuentran tan importantes reliquias de la cristiandad, pero seguro que se sorprenderán aun mas cuando descubran que no es la única reliquia relativa a estos pastores. En la iglesia de Fuenterrabía (Guipúzcoa), se guarda una triple urna, considerada como el sarcófago que contuvo en su momento, los cuerpos de estos pastores.

Iglesia de San Pedro en Ledesma

Iglesia de San Pedro en Ledesma

Antes de cerrar este artículo, he de mencionar que otra leyenda, no demasiado estimada en Ledesma, cuenta que en realidad, estos huesos pertenecían a unos pastores, a cuya muerte, comenzaron a sonar de forma milagrosa las campanas de la iglesia de Santa Elena. ¿Quién sabe si esos pastores eran originarios del pueblo Belén de la provincia de León y de ahí surja la actual leyenda?

Independientemente de si todo lo que hemos contado en este artículo es cierto o no, lo indudable es que la dejadez de nuestro país es evidente y viene de lejos. Mientras en Alemania, se construye una catedral como la de Colonia para albergar las supuestas tumbas de los Reyes Magos, en España optamos dejar, unas reliquias de la misma categoría, abandonadas en una pequeña iglesia, e incluso olvidar durante siglos su existencia.

Algún día aprenderemos, pero por el momento, solo nos queda confiar en que esos tesoros de nuestra historia que aún permanecen tapiados, salgan alguna vez a la luz antes de que los perdamos para siempre.

Julio Corral San Román.

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