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Investigaciones y artículos

La danza de la lluvia. Un timo que sigue vigente

(Artículo publicado en la revista “Voces del otro lado” de Enero de 2014)

Quienes tienen aproximadamente mi edad, recordarán aquellas eternas tardes de los sábados, viendo películas de “indios y vaqueros” en familia.

La cultura del salvaje oeste se adueñó de muchos momentos de la infancia de aquellos niños, que un día soñaban con ser ladrones de diligencias, al día siguiente, un soldado del séptimo de caballería, y una semana después, el gran jefe Caballo Loco.

Indios americanos bailando la danza de la lluvia

Indios americanos bailando la danza de la lluvia

Pero como ocurre con casi todo lo que toca Hollywood, muchas de las imágenes que nos quedaron grabadas, no se correspondían con la autentica historia de aquel periodo de la historia americana. A fuerza de verlos repetidos una y otra vez en la pantalla, hay tópicos que seguimos considerándolos como verdaderos a pesar de los intentos de los historiadores de sacarnos de nuestro error.

Precisamente, charlando con un amigo historiador, me contó una historia al respecto, que hoy quiero compartir con vosotros.

Seguramente, si preguntara sobre alguna de las estampas típicas de los indios, para muchos, la respuesta más recurrente sería “la danza de la lluvia”.

Realmente, esta ceremonia, realizada para invocar a la lluvia y asegurar buenas cosechas, era habitual entre las tribu.

No es un ritual exclusivo de estas culturas, pues ya en el antiguo Egipto hay constancia de ejemplos similares, y prácticamente todas las culturas que dependen de la agricultura para su sustento, han buscado métodos similares para asegurarse el favor de los dioses.

Para algunas tribus americanas, la lluvia que se conseguía con estas danzas contenía los espíritus de los antiguos jefes tribales, que al caer a tierra, se enfrentaban a los espíritus malignos en un plano intermedio entre la realizad y la fantasía.

La cuestión es que, al igual que ocurre hoy en día, hubo algunos timadores que utilizaron estas tradiciones en su propio beneficio, y se aprovecharon de la buena voluntad de aquellos que, necesitados de un poco de agua que aliviase la aridez de sus cultivos.

Supuestos hechiceros hacían creer que podían provocar la lluvia

Supuestos hechiceros hacían creer que podían provocar la lluvia

Cuentan cómo, en épocas de sequia, había supuestos hechiceros indios (muchos en realidad eran occidentales disfrazados) que recorrían los pueblos ofreciéndose para acabar con la falta de lluvia.

Su fama era grande, pues debido al sistema utilizado, siempre había alguien dispuesto a testificar que, efectivamente, tras el paso por su pueblo, habían logrado que las nubes descargaran, y en cambio, nadie podía quejarse de haber sido engañado.

En primer lugar, el supuesto hechicero se dirigía al alcalde, ofreciendo sus servicios, los cuales solo cobraría en el caso de que tras un periodo de tiempo que no solía superar una o dos semanas, empezara a llover.

Tras recibir el visto bueno, el hombre se alejaba y permanecía durante el tiempo acordado en algún lugar cercano, donde podía ser visto cantando y danzando.

En el caso de que no consiguiera su objetivo, simplemente recogía sus cosas y se dirigía al siguiente pueblo, donde una vez más, ofrecía sus servicios.

Pero en ocasiones, mientras el hechicero permanecía en las inmediaciones, una tormenta descargaba, momento en el que el hombre regresaba a la ciudad y solicitaba sus honorario.

Evidentemente, los pobladores, consideraban que realmente se encontraban ante un hombre con poderes, y no solamente le hacían entrega del precio acordado, sino que le solicitaban nuevos favores, que por supuesto, el hechicero cobraba a precios desorbitados.

Tan solo permanecía el tiempo necesario para sacar el máximo beneficio de un pueblo sugestionado, pues si se quedara mucho más tiempo en un lugar, era posible que alguien se diera cuenta del fraude.

Este mismo sistema es utilizado por algunos timadores en nuestros días, y solo hay que echar un vistazo a las secciones de anuncios por palabras de cualquier periódico, o mirar la televisión a altas horas de la madrugada, para ver a desalmados que utilizando mucha psicología, son capaces de hacer creer a sus incautas víctimas de que poseen poderes extraordinarios.

Los timadores utilizan los anuncios clasificados para captar clientes

Los timadores utilizan los anuncios clasificados para captar clientes

Hay auténticas mafias que actualmente trabajan en grupo con este objetivo. Por ejemplo, buscan personas necesitadas en las colas del paro, donde escuchan conversaciones para recoger la mayor información posible. Después, solo hace falta un encuentro fortuito, en el que un médium se acerque a la víctima, y usando esos datos recogidos por sus compinches, haga creer que realmente tiene poderes y desea ayudar a quien tanto lo necesita, y que desesperado por la situación que está viviendo, estará dispuesto a pagar lo que haga falta para encontrar una solución.

Al igual que aquellos timadores del oeste americano, no necesitan demostrar que son capaces de hacer llegar la lluvia, o de ver el futuro. Tan solo, hacer creer que es así.

Quien quiera creer, que crea… Pero cuidado, pues esa frase que dice “ver para creer”, no siempre funciona con los caraduras.

Julio Corral San Román.

 

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