Página principal / Investigaciones y artículos / El hogar del niño fantasma
Siempre nos hemos olvidado de las víctimas del Sacamantecas Poesía de Patricia Furlong Próximos eventos Fascinación por el “Sacamantecas” El Sacamantecas se hace libro en “Locos que no lo parecen” El Sacamantecas tiene ya su propia novela El Sacamantecas en Radio Presentación en exclusiva para los mecenas Entrevista de Marian Tarazona En Octubre, el Sacamantecas regresa a Vitoria Las Modernas buscan revivir al Sacamantecas a través del crowdfunding ¿Buscas trabajo? Oposición a verdugo en Vitoria Quince días de terror en Antezana Vudú en las calles de Vitoria-Gasteiz El niño que nunca existió Cuando Guridi pidió perdón por beber un vaso de agua Primeras páginas del libro de Antonio de la Peña, “Enigma 1.0” Se salva de una cornada y muere de un atracón La muerte del aeronauta Esvásticas en el cementerio de los judíos Primeras páginas del libro “La pregunta número siete” Victoriacum-Gastehiz El fantasma del castillo de Guevara El sangriento crimen de Betoño Magia en el centro de menores de Vitoria-Gasteiz La danza de la lluvia. Un timo que sigue vigente La tumba de los pastores de Belén está en España El Dragón de Vitoria Ochate. Una puerta al infierno Regresan los ladrones de tumbas Hablemos de fantasmas Crop Circles en Burgos El hogar del niño fantasma Luces sobre La Rioja Alavesa 21 de diciembre… fin del mundo Fraudes en el mundo del misterio El parque de Los Desvelados La desaparición del cura de Ochate. Caso resuelto Ibiza ¿ovni o meteorito? Primeras páginas del libro “Ochate. Realidad y leyenda del pueblo maldito”

Investigaciones y artículos

El hogar del niño fantasma

(Artículo publicado en la revista Más Allá de la Ciencia de Septiembre de 2012)

Ilustración realizada por Marian Tarazona

Ilustración realizada por Marian Tarazona

En el armero del servicio de seguridad de la Delegación de Hacienda de Álava, junto a los revólveres y la munición, se guardan una serie de cintas de vídeo VHS a las que pocas personas han tenido acceso. El miedo al ridículo hace que lo que aparece en estas grabaciones, no se vea siempre reflejado en los informes diarios de estos trabajadores. Y sin embargo, no han sido destruidas, conservándose como prueba documental de lo que allí sucede.

Cualquier investigador de fenómenos extraños estaría deseando poder visionarlas, pues demuestran, por increíble que parezca, que ese lugar es el hogar del fantasma de un niño.

El autor de este reportaje, fue uno esos afortunados. Hace años, las circunstancias le llevaron a trabajar en ese edificio, y recuerda perfectamente el día en el que, como si de un secreto de familia, uno de los vigilantes le mostró uno de aquellos vídeos que cambiaron por completo su criterio sobre el mundo paranormal.

En realidad, los sucesos insólitos a los que nos referimos, abarcan un área mucho mayor que el de la sede de la Delegación; la zona de influencia comprendería también a otros organismos oficiales, como la Subdelegación del Gobierno, una Comisaría de la Policía Nacional, los que en su momento fueron Juzgados, actualmente en desuso, y también los comercios y viviendas colindantes; en total, una superficie aproximada de siete mil metros cuadrados, que se corresponden con lo que en su día fue el convento de San Francisco.

Este convento, erigido en 1214, cuando tan solo habían transcurrido 33 años desde la fundación de “Nueva Victoria” por parte del rey Sancho el Sabio, fue inaugurado por San Francisco de Asís, quien colocó con sus propias manos la imagen de la Virgen en la capilla de la Magdalena.

Muchos e importantes sucesos ocurrieron tras sus muros durante los sietes siglos de su existencia:

Restos de la capilla de La Magdalena del antiguo convento

Restos de la capilla de La Magdalena del antiguo convento

Allí, el Papa Adriano VI, quiso oficiar su primera misa como pontífice. También, se celebró el “Compromiso del Postegado de San Francisco”, que dio lugar a la “Voluntaria Entrega” de Álava al Reino de Castilla.

Fue Sala capitular, lugar de las sesiones municipales, juntas provinciales, universidad, hospital, curia de la provincia… hasta que llegó su decadencia y terminó siendo utilizado como cuartel del ejército, almacén, garaje, y finalmente, dinamitado en la primera mitad del siglo XX.

Ilustres personajes pidieron ser enterrados allí, y entre ellos destaca Doña Berenguela López de Haro. Cuentan, que la nieta de Alfonso IX sufría de ceguera y se lamentaba de no poder ver como la iglesia iba creciendo con sus donativos, pero poco antes de morir, en una de las frecuentes visitas que realizaba, recobró la visión durante unos momentos y

por singular milagro, vio, de repente, aquel edificio tan de su agrado, llena del mayor júbilo y alegría

Quizás por ello, en su testamento, dejó consignado:

yo fago la eglesia en medio del coso, et mando que den aquello que oviesen menester para complir la eglesia, hasta que sea acavada de facer

A cambio, pedía que, permanentemente, los frailes rezasen por su alma en aquel lugar.

Pero lo más sorprendente de dicho documento se encuentra en la terrible maldición que lanza en el supuesto de que se dejase de cumplir su última voluntad. Esta fórmula, algo habitual en la época, invita a imaginar que en ella pudiese estar el germen de los extraños sucesos que ocurren en la actualidad, cuando ya nadie le dedica sus oraciones en aquella capilla.

El de Doña Berenguela no es el único milagro que se atribuye al lugar. La tradición indica que el origen del hospital de Santiago, que inicialmente se hallaba en los terrenos de este convento, se produjo tras la aparición y posterior desaparición de un modo incomprensible, de un niño.

Al parecer, una importante dama de la ciudad fue testigo de cómo un pequeño, al que acababa de recoger abandonado en la calle, y al que pretendía auxiliar, desaparecía en el interior de su hogar de un modo inexplicable, y afectada por este prodigio, donó una importante suma a los frailes franciscanos para la construcción de un asilo.

Después de haber sido el centro eclesiástico, político, educativo y social de la ciudad, una cuestión más política que urbanística, llevó a su demolición y a la pérdida de este tesoro arquitectónico que algunos insignes alaveses quisieron convertir en monumento nacional sin éxito.

Poco ha sobrevivido del antiguo recinto; apenas el pórtico, que se trasladó a una iglesia cercana, el escudo de la orden, algún cuadro y unas ruinas de la capilla de la Magdalena que aún perduran en el patio interior, y en las que el abandono ha convertido en una pequeña selva de zarzas por donde campan los gatos. Ni tan siquiera hay constancia de lo que ocurrió con la imponente biblioteca y la multitud de documentación que allí se custodiaba.

El convento de San Francisco poco después de su demolición

El convento de San Francisco poco después de su demolición

Tras unos años, en los que la propiedad permaneció abandonada, se iniciaron las obras para la edificación del actual inmueble. Ya en ese momento, se comenzaron a escuchar rumores de boca de los obreros a cargo de la construcción, que hablaban de sensaciones extrañas y hechos inexplicables, como la desaparición de sus herramientas, o el cambio de ubicación de algunas de sus pertenencias.

Sin embargo, es a partir de su ocupación definitiva, cuando mayor número de testimonios existen.

Hace unos años, junto con el investigador Enrique Echazarra, tuve ocasión de entrevistar a algunas de las trabajadoras encargadas de la limpieza, que nos relataron algunas experiencias escalofriantes. Nos hablaron de sensaciones en algunos lugares muy concretos:

Cada vez que subíamos a la última planta, todas coincidíamos en que nos daba la sensación de que había alguien más

confesó una de las empleadas.

Incluso atestiguan, que llegaron a ver como una botella de cristal salía disparada por si sola y acababa hecha añicos contra la pared, estando a punto de golpear en el rostro a una de ellas.

Las continuas quejas de los funcionarios, que por las mañanas encontraban sus despachos revueltos, hicieron que se contratase a una supervisora a cargo de cerrar con llave cada una de las estancias una vez que había comprobado que estaba limpia y ordenada; no sirvió de nada, pues muchos días continuaban apareciendo desordenados. En una ocasión, tras encontrar un paquete sospechoso bajo uno de los bancos, dieron aviso al servicio de seguridad, que inmediatamente solicitó la presencia de un equipo de desactivación de artefactos explosivos. El perro que acompañaba a esta unidad, acostumbrado a todo tipo de situaciones y lugares, se negó a entrar en la sala, ante la sorpresa de los agentes. Por fortuna, se trataba de una bolsa con ropa, pero es evidente que algo inquietó al animal y le atemorizó, hasta el punto de impedirle llevar a cabo el trabajo para el que había sido entrenado.

Pero el mayor número de testimonios provienen sin duda, de los empleados de seguridad que realizaban el turno nocturno.

Podemos imaginar la inquietud que puede provocar en los vigilantes, escuchar la risa de un niño y el rebotar de una pelota por las escaleras, grifos que se abren solos, luces que se apagan y encienden, una centralita telefónica que comienza a funcionar sola, puertas que se han cerrado con llave y aparecen abiertas de par en par, un ascensor que sube y baja una y otra vez sin nadie en su interior, o una enorme lámpara de araña que se balancea hasta el punto de temer que vaya a caer…

Uno de estos vigilantes llegó a tal punto de nerviosismo, que a punto estuvo de abandonar el servicio. Tras hablar con el Jefe de Seguridad, este se puso en contacto con la comisaría de Policía Nacional, que accedió a enviar a un agente que le tranquilizase. Ambos, vigilante y policía, escucharon unos extraños ruidos que provenían de la planta superior, y se acercaron a investigarlos. Al llegar a las escaleras, quedaron paralizados al ver las figuras translúcidas de un anciano y un niño que bajaban por ellas, y que tras pasar a su lado ignorándoles, desaparecían en una de las habitaciones de la planta baja.

Esta no es la única ocasión en la que alguien afirma haberse topado con estas figuras. Incluso alguno de los vigilantes reconoce haber llegado a desenfundar su arma tras haberles dado el alto.

Tal fue la cantidad de informes que se redactaron a este respecto, que en una decisión inaudita, se ordenó eliminar la seguridad presencial durante las noches, y se sustituyó por un complejo sistema de alarmas y cámaras, que son controladas a distancia.

En un intento de trivializar el tema, y para evitar usar términos como espíritu, fantasma o espectro, los funcionarios bautizaron al fantasma de aquel niño que más de uno había visto correteando por las estancias, como Jorgito, pero un error en uno de los artículos que se publicaron en un periódicos locales durante la década de los 90, hizo que a partir de ese momento se l conociese en Vitoria como Andresito, siendo este el nombre por el que todo el mundo se refiere a él desde entonces.

Además de las grabaciones, hay multitud de testimonios de personas que afirman haberlo visto, especialmente en la delegación y en los juzgados, pero ni siquiera es necesario acceder al interior para ser testigo de fenómenos extraños.

Recientemente, un grupo de amigos se percataron de la presencia de un niño en una de las ventanas de los pisos superiores, a horas intempestivas, cuando se supone que el edificio está completamente cerrado y no había nadie en el interior.

Interior de la delegación de hacienda de Vitoria-Gasteiz

También hay testimonios de algunos vecinos de las viviendas ubicadas enfrente, que hablan de la presencia del niño y un anciano paseando tras los ventanales. Y de entre ellas, es destacable la de una señora mayor que, con una naturalidad inaudita, describió incluso los pequeños cambios en la vestimenta de los mismos, lo que puede darnos una idea de la asiduidad con la que los observa desde su domicilio.

Más sorprendente aun, es lo que ocurrió en la pastelería Amaya, uno de los lugares en los que mayor número de fenómenos extraños se suceden.

Se celebraba el mercado medieval en Vitoria, y muchos establecimientos del casco histórico acostumbran a decorarlos ambientados en la época. Por ello, cuando un matrimonio pasó junto al escaparate de la tienda, a pesar de estar cerrada, se quedaron mirando el interior y comentándolo entre ellos. Días después, cuando volvieron a pasar por allí, no se resistieron a entrar y felicitar a los propietarios por la excelente decoración elegida, y especialmente, “… por el maniquí vestido de monaguillo que habían colocado en el centro, pues parecía que hasta se movía”. La sorpresa de los dueños fue mayúscula, pues no habían colocado ningún muñeco, ni nada que pudiese dar lugar a confusión.

Pese a los sustos que los trabajadores de la pastelería han tenido, parece como si se limitase a gastar pequeñas bromas inocentes, como cambiar las cosas de lugar, dejar los huevos colocados cuidadosamente en el suelo sin romperlos, e incluso, jugar mientras canta una canción que algunos de los vecinos de las casas cercanas, parecen conocer a la perfección y son capaces de tararean, coincidiendo todos ellos en la misma melodía.

Ilustración de Marian Tarazona recreando una de las apariciones

Ilustración de Marian Tarazona recreando una de las apariciones

No es de extrañar pues, que tras este tipo de situaciones, uno de los dulces más conocidos de este establecimiento, sean precisamente los “Andresitos”, unos pasteles creados en honor a este niño que, como todos los niños, parece tener especial predilección por la pastelería.

Comerciantes, vecinos, trabajadores, paseantes… decenas de testigos, pruebas físicas y grabaciones de lo que allí ocurre y lleva repitiéndose desde hace décadas… apuntan a que nos encontramos con uno de los lugares más activos en cuanto a actividad paranormal, y que a buen seguro, aun ha de darnos más de una sorpresa.

Pero permita el lector que se haga un pequeño inciso, pues a pesar de lo que se ha relatado en este artículo, si hay algo que es capaz de poner verdaderamente los pelos de punta, es ignorar la identidad del muchacho. Quizás un día descubramos las razones que le mantiene aferrado a un lugar que ya no existe y donde no hay sitio para él, pero en el que parece querer continuar viviendo, jugando y cantando, junto a su abuelo, única compañía que tendrá por toda la eternidad.

Julio Corral San Román.

One Comment

  1. Sucesos Álava 13 noviembre, 2017 12:43 am

    Recuerdo esos sucesos como si fueran hoy mucho miedo dio y la verdad yo me creo estos casos soy de Álava y nuestra tierra tiene cierto imán para estos fenómenos.

Post a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*