Página principal / Investigaciones y artículos / 21 de diciembre… fin del mundo
Siempre nos hemos olvidado de las víctimas del Sacamantecas Poesía de Patricia Furlong Próximos eventos Fascinación por el “Sacamantecas” El Sacamantecas se hace libro en “Locos que no lo parecen” El Sacamantecas tiene ya su propia novela El Sacamantecas en Radio Presentación en exclusiva para los mecenas Entrevista de Marian Tarazona En Octubre, el Sacamantecas regresa a Vitoria Las Modernas buscan revivir al Sacamantecas a través del crowdfunding ¿Buscas trabajo? Oposición a verdugo en Vitoria Quince días de terror en Antezana Vudú en las calles de Vitoria-Gasteiz El niño que nunca existió Cuando Guridi pidió perdón por beber un vaso de agua Primeras páginas del libro de Antonio de la Peña, “Enigma 1.0” Se salva de una cornada y muere de un atracón La muerte del aeronauta Esvásticas en el cementerio de los judíos Primeras páginas del libro “La pregunta número siete” Victoriacum-Gastehiz El fantasma del castillo de Guevara El sangriento crimen de Betoño Magia en el centro de menores de Vitoria-Gasteiz La danza de la lluvia. Un timo que sigue vigente La tumba de los pastores de Belén está en España El Dragón de Vitoria Ochate. Una puerta al infierno Regresan los ladrones de tumbas Hablemos de fantasmas Crop Circles en Burgos El hogar del niño fantasma Luces sobre La Rioja Alavesa 21 de diciembre… fin del mundo Fraudes en el mundo del misterio El parque de Los Desvelados La desaparición del cura de Ochate. Caso resuelto Ibiza ¿ovni o meteorito? Primeras páginas del libro “Ochate. Realidad y leyenda del pueblo maldito”

Investigaciones y artículos

21 de diciembre… fin del mundo

(Artículo publicado en la revista Dimensión Oculta de Mayo de 2012)

Fotografía antigua de la iglesia de San Miguel de Ochate

Fotografía antigua de la iglesia de San Miguel de Ochate

Nos acercamos al enésimo fin del mundo que ha sido anunciado, y como muchos otros, anteriormente, este también está basado en cálculos, profecías y revelaciones de toda confianza.

En mi caso, desde que nací, en 1969, he sobrevivido a unos 40 finales de los tiempos, pregonados por visionarios y religiones de todo tipo y condición. Y aunque en las últimas décadas se ha puesto de moda predecir el momento en el que se acabará la vida sobre la tierra, este es un fenómeno que se viene repitiendo desde que el mundo es mundo.

En esta ocasión, quiero rememorar uno de los momentos en los que la histeria se adueñó de prácticamente toda la cristiandad. Hablamos del año 1000.

Especialmente, en los últimos meses del 999, el número de personas que peregrinaron a los lugares santos en busca de indulgencias, que les garantizarán un lugar en el cielo, fue tal, que las ciudades de Jerusalén, Santiago de Compostela o Roma se vieron incapaces de atender a todos ellos.

Influenciados por clérigos que exhortaban a los feligreses con la amenaza del Apocalipsis, el 31 de diciembre de aquel año, los cristianos permanecieron en sus hogares rezando y esperando que en cualquier momento comenzase el Armagedón que anunciaba San Juan.

Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar” (Apocalipsis, 20 – 7 y 8)

Podemos imaginar el terror que invadió a cuantos se convencieron de que, desde los confines del planeta, surgirían las hordas del infierno, dispuestas a traer fuego, azufre y dolor.

Recogidos en la exigua protección de sus humildes casas, pocos pudieron dormir aquella noche. Cuando amaneció y comprobaron que la vida continuaba con normalidad, corrieron a las iglesias para celebrar, junto a sus convecinos, el haber sobrevivido.

Pero hubo un lugar en el que las cosas probablemente ocurrieron de un modo diferente. Hablamos de Ochate.

Miniatura medieval representando el apocalipsis

Miniatura medieval representando el apocalipsis

Éste pueblo, conocido en la actualidad como el pueblo maldito, ha alcanzado esta fama por la cantidad de fenómenos paranormales que se producen en sus inmediaciones. Cuando afrontó el año mil, lo hizo bajo el nombre de Gogate, como puede comprobarse en la conocida como “Nómina de San Millán”. En este documento se relacionaban los pueblos que pagaban tributo al monasterio y precisamente se escribió muy próximo al año 1000.

Mucho se ha especulado sobre el significado del nombre, habiendo teorías tan dispares como “puerta del frio” o “puerta de lobos”. En euskera (recordemos que a pesar de pertenecer en la actualidad a la provincia de Burgos, Ochate se encuentra en el centro de Álava) “ate” significa puerta, es decir, que Gogate, vendría a significar ¡puerta de Gog!

Es incomprensible que ninguna población osase llamarse de ese modo, salvo que estuviesen convencidos de que, efectivamente, allí se encontraba el lugar por el que Gog, el lugarteniente de Satanás, fuese a surgir del averno.

Pero en los mismos textos apocalípticos, Dios ofrece una oportunidad de salvación, enviando su ejército de ángeles, dirigido por el arcángel San Miguel, para acabar con Gog y Magog.

Hablamos únicamente de hipótesis y especulaciones, pero si aquellos temerosos hombres creían haber encontrado una puerta al infierno, deberían de sellarla, y el único modo de hacerlo sería edificando sobre ella una iglesia, y encomendando la protección, precisamente a San Miguel Arcángel.

En aquella ocasión, nada ocurrió, y el día primero del año mil, amaneció. Del mismo modo, estoy convencido de que el próximo día 21 de diciembre, volverá a salir el sol, aunque poco tardaremos en volver a escuchar profecías que anuncien, que en una fecha cercana, el mundo volverá a llegará a su fin…

Julio Corral San Román.

Post a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*